DE LAS CENAS DE CAMARADERIA ENTRE CORTESANOS JUDICIALES Y PRESIDENTE, DEL INMANEJABLE SISTEMA PREVISIONAL Y DEL FONDO DE GARANTIA DE SUSTENTABILIDAD

Por: Dr. Adolfo Hugo Chiappe

Si Vd. no acostumbra leer comentarios largos, pase a algún video o frase célebre que le hayan hecho llegar.-
Si a Vd. no le gustan los números salude a algún amigo
Si a Vd. no le gustan las malas noticias y no tiene nada a mano en su muro, cierre y siga con lo que estaba haciendo.-
En los medios se ha difundido una cena de camaradería a la que el Presidente invitó a los miembros de la Corte Suprema. Esos mismos diarios informaron que la Corte designó a dos de sus integrantes para concurrir a la misma.
No concurrirán Rosatti, Lorensetti y Maqueda.-
Dicen las malas lenguas que esta invitación fue cursada porque estaría por salir un fallo de la Corte Suprema relacionada con los factores de ajuste del Sistema Previsional que no sería del agrado del Gobierno, porque no convalidaría el Índice RIFTE de la ley de Reparación Histórica, y si convalidaría los índices de ajuste según evolución del salario elaborado por el INDEC que actualmente predomina en los fallos del máximo tribunal de la Argentina.-
Las diferencias según se aplique uno u otro son muy importantes, no sólo para el futuro sino también para las decenas de miles de casos en juicios de jubilados contra el ANSES, que anualmente le cuestan cifras que van de los 30.000 a los 40.000 millones, sino que además comprometen seriamente el pago de las jubilaciones en curso.-
Cuando se sancionó la ley de reparación histórica, se estableció que en un plazo de tres años se debatiría un ajuste integral al sistema previsional, ya que por un lado se sabía que el índice que fijaba la ley chocaba contra la jurisprudencia predominante, y por otro que el sistema tal como estaba no podía seguir funcionando por mucho tiempo más. En el año 2017 en medio de un gran escándalo se sancionó una reforma de los índices de ajuste que sólo daban solución al problema de un año, el 2018 y después volvíamos a estar igual.-
Nuestro sistema jubilatorios, nacido a principios del siglo XX para algunos casos puntuales, y masificado entre el año 1946 y 1954, ha sido objeto de des manejos fenomenales como los sucesivos vaciamientos de sus reservas que se produjo hasta fines de la década del 70, falta de actualización y aggiornamiento, reformas como la de 1994 revertida por el mismo partido que la impuso en el año 2008 al intentar pasar todo el sistema de un sistema de reparto a uno de capitalización, para terminar en el año 2006 por incorporar alegremente al sistema a más de 3.000.000 de beneficiarios que nunca habían aportado.-
Y todo esto se paga, y se paga a costa del bienestar de unos 4.500.000 de personas de la tercera edad que hoy reciben jubilaciones que para el 60% de ellos ni alcanzan a cubrir niveles de supervivencia.-
Y ni así el sistema es sostenible.-
Con los fondos de las viejas AFJP se creó un Fondo destinado a cubrir emergencias del sistema, el cual al tipo de cambio actual alcanza lo u$s 37.700 millones, o $ 1 billón 284.000 millones. Y este fondo, al igual de lo ocurrido en la década de los 60/70 también ha sufrido los embates de un estado que donde ve un peso, se arroja cual hiena hambrienta sobre el mismo, sin importarle las consecuencias que ello pueda traer.-
En efecto, hace sólo 4 meses y medio el que suscribe decía que ese fondo alcanzaba los u$s 50.000 millones y que con una sabia utilización de los mismos más un ajuste en la edad jubilatoria se podía emprender una tarea de saneamiento de todo el sistema. Pero ….. resulta que de aquellos u$s 55.000 millones el 61% eran títulos del Estado Nacional, es decir u$s 34.000 millones, pero …. Sólo el 40% eran títulos en u$s , el resto era títulos en los muy maltratados pesos argentinos, con lo cual por ahí solamente a la fecha ese fondo ha perdido u$s 11.000 millones fruto de la devaluación de la moneda, y como las acciones en poder del Fondo también han perdido parte de su valor, y el ANSES continúa prestando un 8% de sus recursos alegremente a jubilados y no jubilados a tasas que no llegan ni al 50% de las vigentes, de allí surgen los u$s 18.000 perdidos por el Fondo en menos de medio año.-
Así que ya no es posible recurrir más al mismo porque está llegando a niveles críticos, y sólo quedan dos caminos: a) Elevar rápidamente, mucho más rápidamente de lo que se pensaba, los niveles de edades jubilatorias y b) dejar perder valor real a las jubilaciones en curso, para lo cual el índice de la ley de Reparación Histórica aparecía como el gran remedio. Pero la Corte parece dispuesta a decir que el remedio se venció y no puede aplicarse.-
Y sólo nos queda el primero de los caminos indicados, ajustar las edades jubilatorias.-
Y aquí sin recurrir ya a un sistema escalonado que podía consistir en agregar todos los años un año más a los aportes hasta llegar a límites más adecuados con la realidad, sino recurriendo a la vieja solución dada por Alejandro el Magno a desatar el nudo gordiano, la del golpe de espada que de un respiro de no menos de 5 años en materia de nuevas jubilaciones, igualando las edades mínimas de hombres y mujeres en los 65 años y elevando a partir de allí gradualmente en otros 5 años las edades jubilatorias para todos, hombres y mujeres.-
Y en el camino incrementar las sumas que el trabajador debe afrontar para poder recibir en el futuro su jubilación en no menos de un uno % adicional, y esperar que el paso del tiempo extinga los derechos de aquellos 3.000.000 de beneficiarios que entraron por la ventana al sistema, por extinción de su ciclo vital.-
Que estas son soluciones draconianas, faltas de sensibilidad social, etc., etc., etc.?
Vistas desde la óptica del presente sí, pero vistas en su contexto histórico las medidas draconianas, faltas de sensibilidad social, etc., etc., han sido las que generaron los desaguisados citados a lo largo de los 60 años de vida del sistema por una serie de gobiernos que disputan fieramente y mano a mano para ver cual tuvo mayor influencia en desbarajustar el sistema.-
Y baste un botón para demostrar la magnitud de lo afirmado: En el año 2005 el sistema tenía 4.300.000 beneficiarios, en el 2016 había saltado a 7.000.000 y en el 2017 llegó as los 7.450.000 beneficiarios, y para mantenerlos a todos ellos los que aportan al sistema no pasan de los 6.000.000, muchos de ellos, los monotributistas, con un ingreso que no alcanza a la veinte ava parte de una jubilación mínima.-
Más claro, échenle agua.-
Y que conste que a su vez el sistema está plagado de subsistemas de excepción en materia de edad jubilatoria, existiendo desequilibrios que llegan en algunos casos a 10 años menos de aportes.-

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