Quisieron impedir que avance una ley sobre educación sexual

Garantiza la enseñanza en los colegios públicos y privados. Logró dictamen, entre gritos de los militantes que frenaron el aborto legal hace un mes.

En medio de una crisis financiera que acorrala a Mauricio Macri, la Cámara de Diputados armó una remake del debate sobre el aborto para discutir una ley que garantiza la educación sexual en las escuelas, hubo dictamen favorable pero en un clima de mucha hostilidad.

El escenario fue un plenario de las comisiones de Familia y Educación, dividido entre diputados que estuvieron a favor y en contra de la interrupción del embarazo legal, sin importar su pertenencia política y con los pañuelos verdes y celestes que los identifican en los cinco meses de pleitos callejeros.

La militancia también tuvo su lugar: los verdes ocuparon el centro de la sala y los celestes, con cintas por “las dos vidas”, deambulaban nerviosos, muy agresivos y cada tanto insultaban a los gritos a los diputados que pedían enseñar sexo en las aulas. “Degenerados”, “Mis hijos son míos”, fueron algunas de las frases de furia. De a ratos, parecían dispuestos a romper todo.

Los diputados que empujaban la ley eran liderados por Silvia Lospennato (PRO), Brenda Austin (UCR), Alejandra Martínez (UCR), Mónica Macha (FPV) y Cecilia Moreau (FR), o sea, las mismas caras que bregaron por el aborto legal hasta aprobarlo la madrugada del 13 de junio. Sus asesores se reunieron el jueves y ayer y prepararon un dictamen.

La norma garantiza la enseñanza sobre sexualidad en colegios públicos y privados. La militancia celeste exigió archivarla y abrió otra grieta en Cambiemos.

Entre los celestes estaban la neuquina Alma Sapag y los oficialistas Gabriela Burgos, Lucas Incicco, Paula Urroz, Marcela Campagnoli y Elena Regidor. Se quejaban de no conocer el texto consensuado y haber sido convocados a una reunión informativa.

Tanto se replicó la grieta del aborto que Yanina Gayol, del PRO, se ubicó con los celestes ni bien llegó sin saber bien a qué había ido, Austin se acercó a ponerla al tanto y se mudó en frente, al lado de Fernando Iglesias.

Campagnoli rompió el cerco y, con muñequera celeste, dijo que está a favor de la educación sexual “de orden público y obligatoria” pero respetando el ideario, o sea, las instituciones religiosas. Así lo establece la ley actual pero el dictamen lo elimina.

No conformó a las militantes de su color, que la rodearon y le repasaban anécdotas de supuestos videos con escenas sexuales fuera de lugar que se expondrían en las escuelas. No los describían con precisión pero presionaban furiosas para dilatar el debate como sea.

Mientras los oradores seguían, Lospennato se acercó a Campagnoli, le pidió sumarse al despacho verde y sin buscarlo armó una mini asamblea pública de Cambiemos.

“Nunca supe la reunión de asesores. Volvemos a reunirnos el martes”, sugirió la lilita. Burgos repitió el reproche y el radical José Riccardo, que preside la Comisión de Educación, se acercó a negociar, pero no fue posible. Con mayoría segura, los verdes prefirieron dictaminar y no volver a someterse el martes a un clima que ya era demasiado hostil.

La disputa ya había erosionado el bloque oficialista. En la Casa Rosada, Nicolás Massot, jefe del PRO y militante Provida, le cuestionó temprano a Marcos Peña no tomar posición oficial. Y por la noche, en reunión de bloque, desparramó bronca junto a Carmen Polledo y Cornelia Schmidt Liermann.

Muchos de sus pares los miraban sorprendidos por continuar con una disputa que empezó con el aborto pero pareciera haberse convertido en una guerra de valores, con final incierto y capaz de partir al oficialismo en tiempos de la peor crisis económica de la presidencia de Macri.

La militancia celeste también se agolpó frente al edificio anexo con banderas y cánticos en contra de la educación sexual. “¡Con nuestros chicos no queremos esa ideología!”, repetían.

El dictamen consensuado entre más de una decena de proyectos busca garantizar la aplicación de la ley de salud sexual, aprobada hace 12 años pero ignorada en muchas provincias por presión de la Iglesia. Exige que haya una instrucción “laica” y la define de “orden público y nacional” para que se dicte en todos los colegios públicos y privados del país, sin excusas.

Crea una comisión interdisciplinaria de expertos para monitorear las escuelas que no cumplan y el Congreso recibirá un informe semestral y lo tratará en la bicameral de niñez y adolescencia.

Buscan evitar casos como el de Salta, donde el arzobispado encontró un resquicio legal para instruir educación religiosa y monitorear la instrucción sobre sexualidad.

“Nos hablan de la educación sobre el amor y no nos enseñan métodos anticonceptivos”, relató una adolescente salteña en el Senado, durante el debate sobre el aborto, donde se escuchó a muchos legisladores que se oponían pedir mejoras en la enseñanza sexual para evitar embarazos no deseados.

Lospennato repasó una a una esas declaraciones y confió en aprobar la ley con una mayoría “más grande que los 129 que aprobamos el aborto”. Y pidió garantizar la enseñanza sexual en instituciones públicas y privadas “con subsidio estatal”, o sea, las religiosas, que jamás aceptarían estas obligaciones.

La jujeña Martínez había empezado el debate con datos duros. “Cada año en Argentina hay 3 mil niñas menores de 15 años que se convierten en madres y en el 83,4% de los casos no son planificados”, precisó. Y advirtió que Argentina registra más casos de HIV que en toda América Latina y 9 de cada 10 personas que contrajeron esta enfermedad no utilizaron preservativo”.

“Los niños no son propiedad de nadie; son sujetos de derecho en sí mismos”, dijo la radical Carla Carrizo y enfureció a los celestes. “¡Es una aberración lo que está diciendo esta mujer!”, gritó un hombre desde el fondo de la sala. “Yo soy el pueblo”, patoteó con rabia.

“El pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes. No me quiero imaginar si son así acá como son en otro lado”, respondió Carrizo, sin perder la calma. “Si el Congreso no saca esta ley antes de fin de año, va a ser una derrota. Cada adolescente madre es un Estado ciego”, completó.

Romina del Plá, de la izquierda, recordó que el proyecto de ley de culto permite el ejercicio de la religión en las instituciones y eso quiere evitar con la instrucción sobre sexualidad. Lograron el primer paso. Pero el clima no es mejor.

Fuente: La Política Online

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